La joya gastronómica de Canarias

Origen

La Historia de Santa María de Guía se puede decir que empieza en tiempos inmediatamente posteriores a la conquista cuando en 1483, tras el reparto de tierras, a Don Sancho de Vargas y Machuca le pertenecen unos terrenos ubicados en la Vega de Agáldar: la Loma de Caraballo, situada entre los barrancos hoy denominados de las Garzas y de Guía.

Y aunque numerosos e importantes yacimientos arqueológicos indican que estos territorios eran preciados por nuestros aborígenes en la época prehispánica, no es hasta 1509, año en que finaliza la construcción de la Ermita en honor a Nuestra Señora de Guía, cuando Guía surge como núcleo poblacional. Esta población fue adquiriendo importancia a medida que avanzaron los años, constituyéndose en núcleo independiente de la vecina Villa de Gáldar, una vez que el Gobernador y Justicia Mayor de la Isla Martín Fernández Cerón nombra en 1526 como primer alcalde Real de Guía de Gran Canaria a Fernando Alonso de la Guardia, y concede a este núcleo poblacional “Alcalde e Vara de Justicia”. El proceso de segregación administrativa con respecto a Gáldar, de la cual dependía hasta entonces, se consuma en 1533 con la creación de la parroquia.

A lo largo de la Historia, el municipio recibirá varios nombres, primero el de "Villa de Guía, cambiándose con posterioridad por el de "Villa de Guía de Gran Canaria". Es el 1 de octubre de 1871 cuando Guía recibe el título de Ciudad, según consta en el Real Decreto firmado por Amadeo I, nombramiento en el que por otro lado participó Don Fernando León y Castillo, Marqués del Muni, que se presentó a las elecciones generales de 1871 por el distrito de Guía. En 1963, y por iniciativa de Rafael Velázquez García el municipio cambia su denominación por la actual de Santa María de Guía.

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